El contexto sociopolítico y el pensamiento nacional en el Humor Cubano.

                                                          

¿Cuál es la génesis del Humor Cubano? Para responder esta interrogante habría que remitirse quizás al legendario Griot importado por los esclavos a la isla tomando matices tropicales a partir de su inserción en la nueva realidad –contexto-, siendo este último el elemento determinante a la hora de generar cualquier situación humorística durante los últimos dos siglos .

La colonia.

I

El Humor y el Teatro Dramático Cubanos tienen una raíz común, y cuando digo Cubanos no hablo del más clásico Griot, o de la lógica llegada del teatro español a Cuba durante el proceso de colonización, me refiero a ese que empezó a distinguirnos como nación, a esa masa resultante de una mezcla de varias culturas  condicionada por el estímulo de las ideas que los pensadores clásicos cubanos generaban en el criollo.

Tomemos, pues, como punto de partida el 22 de enero de 1869, reconocido como el día del Teatro cubano, en honor a los  “Sucesos del Teatro Villanueva”donde “Los Bufos Habaneros” presentaban la obra “Perro huevero…”con todos los aderezos de la comedia criolla, impregnada en intención subyacente de las ansias de libertad de los cubanos herederos del pensamiento de grandes hombres como Félix Varela(1788-1852) y Don José de la Luz y Caballero, quien habría fallecido sólo siete años antes en 1862.

Los bufos habaneros habían sido fundados el 31 de mayo de 1868, ocho meses antes de la masacre que el ejército español perpetrara en el mencionado teatro. Para entonces ya habría aparecido un poema escrito por Creto Gangá donde se burlaba del lenguaje deformado de los negros de la época, pero es Francisco Fernández, quien tuvo entre sus grandes aportes la saga de “Los Negros Catedráticos” las que representó con los bufos convirtiendo sus tres partes en  piezas icónicas del Teatro Bufo del siglo XIX, consideradas por muchos especialistas como obras racistas y excluyentes donde el negroera objeto y no sujeto, en “Los negros…” por ejemplo: Aniceto y Crispín muestran un deseo desenfrenado por aparentar un status social superior al que tenían los que no corrían con la suerte de ser “ilustrados” por el conocimiento, y se representaban los personajes con pelucas de bucles acudiendo desde el verbo Astracán hasta las maneras de los “blancos” de clase media.

En un frío análisis pudiéramos decir que sí, eran obras o “juguetes cómicos” racistas, pero, ¿En qué contexto sociopolítico se estrenan estas piezas? Durante siglos Cuba  estuvo sometida como colonia de España y era esa la manera más solapada de mostrar una sociedad decadente, servil e hipócrita, nadie cuestionaría lo que se decía siempre que fuera a través de la única clase absolutamente sin voz en la sociedad, el negro era el objeto,  acaso el instrumento a través del cual se mostraba como se movían los hilos de las “clases  libres” durante la colonia.

La república.

II

¿Habría surgido el negrito del Vernáculo Cubano sin el concurso del Bufo?

Con la llegada de la pseudo-república se produce un cambio en el contexto socio-político y esto permite que en la primera mitad del siglo XX aparezcan en la escena cubana los personajes del teatro popular, la mulata, el gallego, el chino, el borracho y sobre todo el negrito del Vernáculo que a diferencia del negro del Bufo se muestra sin bucles, sin refinamientos forzados, con un lenguaje muy coloquial, una gestualidad caótica, pícaro, enamoradizo y seductor, resumiendo en él por primera vez en un personaje teatral las características del cubano, o sea, se convierte en un elemento identitario, en referente del pensamiento unificador de la nación.

Las situaciones humorísticas, los enredos en los que se ven involucrados estos personajes devienen crónica escénica de la relación entre las masas populares con las que establece una inmediata comunicación y las élites de poder las cuáles ridiculizaba de manera solapada.

Estas características no son privativas del humor cubano. Durante las temporadas donde se representaban las tragedias griegas el humor no era bien recibido por las élites de poder, toda vez que representaba las “bajas pasiones”, beber, fornicar, comer… siempre ridiculizando esas élites, por lo que el humor servía para descompresionar las catarsis generadas por las tragedias .

Pero volvamos al contexto nacional donde surgen durante esta primera mitad del XX excelentes comediantes que representaban de manera excepcional el personaje del negrito, nombres como Arquímides Pous y  Leopoldo Fernández sobresalen en esa lista, este último y los demás fueron abandonando poco a poco la tradición del rostro pintado pero mantuvieron en sus actuaciones el estereotipo y la psicología del personaje utilizando por regla general una contrafigura o acomodador que brillaba tanto como él, así llegó al más alto nivel Aníbal de Mar al lado del propio Leopoldo.

Triunfo de la revolución

III

La no utilización del maquillaje de negrito se le atribuye a varias causas, pero sin dudas la más importante se refiere al nuevo cambio de contexto que se produce en 1959 con el triunfo de la Revolución Cubana, donde se estandarizan las posibilidades sociales para  todos ciudadanos, se nacionalizan las empresas extranjeras, los medios de producción y las tierras pasan a manos de los “de abajo”, y se implementan nuevas maneras de acceder al poder estatal; sumémosle a estos elementos la influencia de teatro norteamericano de los 40 y 50, el establecimiento de lo más trascendente del teatro dramático nacional y la llegada del realismo socialista al panorama teatral cubano sin contar una marcada intención de negar todo lo que recordara la “sociedad burguesa”. ¿Estábamos asistiendo a la extinción del vernáculo?

Hay que referir una subsistencia del teatro musical durante los sesenta y parte de los setenta donde aparecían vestigios de lo que fuera el Teatro Popular y agradecer  a Héctor Quintero su apego al humor contra viento y marea, porque también hay que hablar de los detractores del género, refiriéndose en varias ocasiones por no pocos especialistas que eso no era  teatro, durmiéndose así una etapa brillante del Humor en las artes escénicas cubanas, aunque es cierto que desde los 50´s la televisión absorbía la atención de los actores y el cine bebía todo tipo de experimento en función de atraer al público a las salas; quizás fue este el diluyente que aceleró el proceso de la pérdida de intención escénica por parte de los creadores para representar el humor teatral.

Aquellos maravillosos 80´s

IV

También en los sesenta Alberto Alonso fundó el conjunto nacional de espectáculos y desde allí vimos una manera muy peculiar de asumir el musical con renovadoras propuestas algunas de ellas recogidas en el cine como: “…un día en el solar”, magistralmente protagonizado por Sonia Calero, hasta que en el año 1980 Alejandro García Virulo es convocado por Alonso para una colaboración especial y asumiendo, luego de algunos desempeños, la dirección del Conjunto que impulsado por los deseos de  mostrar una nueva visión del humor escénico e influenciado por la visita a Cuba del grupo argentino “Les Luthiers” estrena en 1984 el espectáculo: “La esclava contra el Árabe”, realizando un punto de giro en la creación humorística escénica al trabajar el elemento paródico mezclado con elementos del costumbrismo y una línea argumental parabólica que lo convierten, en este nuevo contexto sociopolítico en la primera obra del Humor Contemporáneo Cubano. A esta le siguieron:“El infierno, según Virulo”, “El bateus de Amadeus”, “La historia de Cuba según Virulo”… entre otros.

Estos espectáculos llamaron la atención de muchos creadores jóvenes de todo el país, sobre todo de estudiantes universitarios que nada tenían que ver con la formación académica como actores pero se fueron nucleando alrededor del conjunto nacional y sus integrantes entre los que estaban: Carlos Ruíz de la Tejera, Natalia Herrera, Jorge Guerra, Jesús del Valle, Mario Aguirre y Carmen Ruíz por sólo mencionar algunos. Salamanca dirigido por Osvaldo Doimeadios e integrado por estudiantes del ISA, Nos y Otros bajo la batuta del joven Eduardo del Llano y La Leña del Humor de Santa Clara se unen a la Seña del Humor de Matanzas que ya había sido creada desde el 1984 y a otros que se sumaban al movimiento para, bajo la supervisión del conjunto, realizar esas grandes jornadas de programación en el teatro Karl Marx llamadas “Miramar”, todo ello crea las condiciones para que en 1990 se cree en el Cine Teatro Acapulco el Centro Nacional de Promoción del Humor donde se preparaban y presentaban, todavía sin institución oficial, los nuevos talentos que llegaban.

Humor en tiempos de crisis. 1994.

V

No obstante las buenas intenciones, dos años después (1992) se descabeza el movimiento al disolverse el Conjunto Nacional de Espectáculos y ese espacio en el Acapulco, a finales de 1993después de haberse realizado el 1er Festival Nacional del Humor Aquelarre, cierra, de manera inexplicable, sus puertas al humor y a todos esos nuevos creadores que emergían, el país se encontraba en el peor momento económico y político del proceso Revolucionario, una cruenta batalla de ideas veíase en el horizonte y las posibilidades de perpetuidad escénica para los que habían elegido esa manera de crear se desvanecían.Por suerte hubo un grupo de vanguardia que encabezado por Osvaldo Doimeadiós, apoyado por la asociación hermanos Saíz, la UNEAC y varias personalidades del teatro cubano, entre las que destacaba Armando Suárez del Villar, luchó por crear una agencia de representación de humoristas, logrando que el ministerio de cultura en el peor de los escenarios sociopolíticos, a tres meses de los sucesos del 5 de agosto en el malecón habanero,  exactamente el 3 de Octubre de 1994,aprobara la creación del Centro Promotor del Buen Humor que asume el nombre actual Centro Promotor del Humor dos años después, en noviembre de 1996, y es esta la feliz coronación del sueño de muchos humoristas, contar con una institución que trazara nuevas estrategias de desarrollo, que sumara creadores no sólo de la capital del país, sino también del interior, logrando ese objetivo con la realización de curadurías regionales llamadas Preaquelarres; un centro que brindara cursos y talleres de superación atendiendo a las diferentes tendencias creativas del país, allanando el camino de lo que hoy es la Empresa Centro Promotor del Humor al conquistar nuevos públicos, trabajar de conjunto con las instituciones más importantes de la cultura, estableciendo vínculos con otros géneros, abriendo el espectro a todas las variantes creativas y, más de veinte años después, avanzar hacia nuevos desafíos  en un nuevo contexto sociopolítico tan complejo como distante de aquel momento en que comenzáramos a pensar como cubanos desde el la risa y la reflexión para, de esa manera, perpetuar el humor cubano como género identitario de la nación. 

Por Kike Quiñones